Boletín informativo nº 741

CORREPI

Sumario:
1. Brutal represión en Fiske Menuco – Caso Pablo Vera. 2. ¿Comisaría, concesionaria o remisería? 3. Más gatillo fácil en el conurbano bonaerense. 4. ¡Luz y Diego libres! 5. Subcomisario a juicio y gendarme con la remera del Che. 6. Próximas actividades.

Brutal represión en Fiske Menuco – Caso Pablo Vera.

Con un amargo 25 de septiembre amanecía Fiske Menuco con la noticia del fusilamiento de Pablo Vera. Esa madrugada, el pibe de barrio de 23 años, papá de una niña, vecino de J. J. Gómez, se acercó al auto de Jorge Villegas, policía de la comisaría 3ª del Fiske, que en ese momento se encontraba fuera de servicio. Villegas le disparó a muy corta distancia y en la nuca mientras el chico intentaba huir.

Su familia, sus amigos, vecinos y militantes repudiaron el asesinato y comenzaron a organizar manifestaciones, marchas y ruidos, al tiempo que, en paralelo, la familia del policía exigía su excarcelación. Sus “compañeros” policías no sólo defendían su libertad, sino que hostigaron a la familia de Pablo. Aún así, familiares y compañeros no aflojaron y sostuvieron la lucha y lograron que el policía siguiera detenido por un tiempo. Pero, como siempre sucede con los asesinos de uniforme, la excarcelación no tardó en llegar.

Apelado el fallo del juez Quelín por la familia, ell viernes 28 de noviembre, por la mañana, la Cámara Criminal I confirmó la libertad del policía homicida.

La convalidación de la impunidad por los jueces Stadler, Gauna y Tobares naturalmente generó el repudio de la comunidad, que se movilizó ante el edificio del poder judicial con sus banderas y consignas. La manifestación puso nervioso al juez Maximiliano Camarda, que ordenó a las fuerzas especiales del BORA a hacer su “trabajo”, lo que con gusto y total sumisión los efectivos policiales cumplieron.

Ninguno de los policías se incomodó por la presencia de niños y mujeres, incluso una embarazada, que fueron víctimas de las balas de goma, los gases y los bastonazos que llovieron en el operativo, con un saldo de 50 personas heridas y 24 detenidas, entre ellos seis chicos de 10 a 17 años, la embarazada, dos hermanos de Pablo, otros familiares, vecinos, y un militante de la agrupación estudiantil Independencia en Lucha de la UNCO.

Los compañeros detenidos fueron repartidos entre la comisaría 21ª y la 3ª, donde cumplía servicio el asesino Villegas, acusados por el delito de daño y, ya que estaban, apaleados y torturados. Tras la fuerte presión de una nueva movilización, se logró la liberación de los menores y las mujeres.

La abogada Victoria Naffa interpuso un recurso de habeas corpus y denunció las torturas. El recurso fue rechazado por el mismo juez Camarda que ordenó la represión. Es así que los familiares, vecinos y militantes de organizaciones como Independencia en Lucha y la Coordinadora 13 de Enero iniciaron una vigilia frente a las comisarías, y organizaron un festival artístico el domingo.

Exigimos la inmediata libertad de los compañeros, y resaltamos el accionar de los que hacen frente a la represión de policías y jueces, y resisten la política represiva del estado.

¿Comisaría, concesionaria o remisería?

Es difícil de catalogar el nuevo chanchullo de la Policía Bonaerense que se conoció en los últimos días. Resulta que policías de alto rango de la fuerza, del oeste del conurbano bonaerense, más específicamente Moreno y La Matanza, regenteaban el “alquiler” de patrulleros y motocicletas policiales a empresas particulares para simular un servicio adicional de “protección privada”.

Ese cliché tan repetido por los policías ante las cámaras sobre la “falta de equipos y móviles” recibe un sopapo cuándo se destapan este tipo de hechos, donde queda a la luz que las inversiones millonarias destinadas a las fuerzas represivas, decantan en la recaudación para las cajas internas de los comisarios y su séquito de colaboradores en cuanto negociado haya.

Intentando dar una respuesta a la mediatización que tomó el hecho en cuestión, el ministro de Seguridad Alejandro Granados dispuso el pase a retiro del comisario general de Zona Conurbano Oeste Carlos Greco y separó de sus cargos al Jefe Departamental Moreno, comisario mayor Fernando Cunial; al Jefe de la Departamental La Matanza, comisario inspector Walter Golia; a los Jefes Distritales La Matanza Norte, comisario inspector Gustavo Rubbo, y de Moreno, comisario inspector Jorge Quintana; al titular de la Comisaría La Matanza 2ª, comisario Fabio Reyes, y su par de Moreno 1ª, comisario Raúl Godoy.

Este negociado entre efectivos y empresas es de aquellas noticias que “escandalizan” a los periodistas e inciden en la opinión pública por el accionar policial, pero tan sólo vale recordar que en agosto último se desbarató una banda que realizaba secuestros express, robos y extorsiones conformada por siete efectivos (tres de ellos subcomisarios) y cuatro integrantes más (entre ellos, un agente exonerado), que delinquían y, a su vez, patrullaban en La Matanza. O el descubrimiento del cuerpo de Luciano Arruga, que volvió a enfatizar el destino que sufrió el pibe matancero por negarse a robar para los efectivos de la Bonaerense.

Tan solo pizcas del negocio nefasto que se acopla en la represión, y que muy pocas veces, por un poco de suerte o una cuota de desgracia, logra traslucir en los medios de comunicación, aunque el velo no termine de descubrirse para todos.

Más gatillo fácil en el conurbano bonaerense.

Miguel y Mauro fueron de los últimos nombres que tuvimos que contar entre los 4.278 casos de asesinados por el aparato represivo estatal desde diciembre de 1983 hasta la fecha. Ambos, pibes jóvenes de las barriadas del conurbano bonaerense, asesinados por el gatillo fácil.

Miguel Scattolini tenía 14 años. Lo fusilaron dos policías el 9 de noviembre a las once de la noche en Lanús. A Miguel le dispararon tres veces y murió luego de ser trasladado al Hospital Evita. Obviamente, la policía intentó hacer desaparecer las evidencias de los disparos y hacer aparecer como un enfrentamiento cuando Miguel ni siquiera tenía un arma y queriendo vincularlo a dos hechos de robo a diez cuadras del lugar.

Los familiares y amigos de Miguel denunciaron fuertemente el asesinato y la responsabilidad de los dos policías que dispararon, publicando en un comunicado “la violación de derechos humanos que implica la ejecución mediando el gatillo fácil de fuerzas armadas por el estado”.

El 3 de noviembre, alrededor de las 3 de la mañana, Mauro Cardozo fue asesinado por un policía en Moreno. El policía asesino, Julián Argañaraz, dijo que Mauro lo sorprendió en la parada de colectivo y le quiso robar con un arma, pero Mauro apareció muerto a metros de la parada y las vainas de los disparos policiales también.

La represión en los barrios es el permanente disciplinamiento que ejerce el estado a manos de las fuerzas represivas de forma cotidiana a los sectores más humildes.

Luego de los asesinatos, las torturas o las detenciones, vienen la impunidad que garantizan las instituciones y la legitimación de esta violencia por parte de los medios de comunicación, siempre están dispuestos a convertir a las víctimas en victimarios y que no dudan en reproducir las versiones “oficiales” aunque las pruebas y los testigos aseguren que “no hubo enfrentamiento”, “que a los pibes los mataron por la espalda”, “que los pibes estaban desarmados”, etc.

La sistematicidad con la que estos casos suceden es la que nos lleva a denunciar con fuerza que el gatillo fácil, las torturas en cárceles y comisarías junto a las detenciones arbitrarias y las desapariciones, son parte de una política de control social que se descarga sobre los pibes jóvenes y pobres de nuestro país.

¡Luz y Diego libres!

El miércoles 26 de noviembre, en los Tribunales de Morón, se vivió la alegría del triunfo obtenido a fuerza de lucha y organización. Luz Gómez y Diego Romero, la pareja jujeña acusada por un homicidio ocurrido en Castelar en el 2011, fue absuelta.

La alegría de esta victoria resulta inevitable. Hace tres años que la justicia burguesa -ésa que solo es justa con los ricos, con los torturadores y represores, con los explotadores- les arrebató su libertad. El 21 de diciembre de 2011, a las 7 de la mañana, un grupo de policías entró a la fuerza en la casa que Luz, Diego y su pequeña hija Zaira alquilaban en Villa Ballester. Buscaban a una pareja que el 1º de octubre de ese año había matado a un hombre que se resistió a ser asaltado en Castelar. En el lugar del crimen, los policías encontraron una mochila Nike negra con un arma marca Taurus Modelo PT92 y un certificado de vacunas a nombre de Zaira.

Luz y Diego se cansaron de explicar que habían perdido esa mochila hacía meses, cuando la dejaron olvidada en un remise, naturalmente sin el arma. De nada sirvió. La necesidad ejemplificadora se expresó en una nueva causa armada a partir de la mochila.

Diego estuvo preso en el penal de Ituzaingó un año y tres meses y Luz estuvo con prisión domiciliaria en la casa de una amiga un año y nueve meses. La causa estuvo siempre llena de irregularidades y las pruebas eran nulas. En marzo se hizo un examen de ADN entre la sangre que se encontró en la escena del crimen y la que le extrajeron a la pareja jujeña: dio resultado negativo. Pero siguieron presos.

Aunque no estuvieron solos. La pareja estuvo acompañada de organizaciones políticas y sociales que exigieron el cierre de la causa y la libertad de los compañeros, señalando que existen miles de causas armadas, todas contra los mismos: los oprimidos y explotados. Los pibes pobres y jóvenes. Pocas veces y a duras penas, avanzan en igual medida las causas reales sobre los otros, los que nos fusilan un pibe por día, y menos aún sobre los que ocasionan que más del 20% de la población viva en la pobreza.

Así lo explicó el abogado defensor, Eduardo Soares, de la Gremial de Abogados: “”.

Cuando sos pobre estás más jodido todavía, porque esto no hubiera pasado con dos chicos rubios de La Horqueta

Luego de 3 semanas de juicio, el Tribunal Criminal n° 5 de Morón, a pesar de la acusación y pedido de prisión perpetua del fiscal Marcelo Varona Quintian, no tuvo más remedio, ante una sala llena de militancia, que absolver a los compañeros.

Hoy Luz y Diego están libres, festejando el fin de una larga pesadilla que terminó gracias a la lucha y organización. Como dijo Luz al salir del Tribunal: “Toda esta gente que está detrás de nosotros es la que nos dio fuerza para seguir”, esa fuerza que nace desde la indignación y la injusticia, esa fuerza que a Luz y a Diego también los convirtió en luchadores.

Subcomisario a juicio y gendarme con la remera del Che.

En la semana que terminó, mientras CORREPI preparaba el acto en Plaza de mayo en el que presentaríamos la actualización del Archivo de Casos, hubo importantes instancias en dos de las causas que están en trámite contra policías asesinos.

Primero, en Quilmes, la Cámara Criminal rechazó el recurso de la defensa del subcomisario Alfredo Veysandaz, asesino de David Vivas y Javier Alarcón, y que también hirió al hermano del segundo, Marcelo, que afortunadamente sobrevivió. La consecuente lucha de las madres de los pibes, Beti y Gladys, puntales de CORREPI en la zona de Quilmes, logró frenar, por tercera o cuarta vez, el intento de liberar al asesino, al que defiende orgánicamente el SINPOPE (Sindicato de Policías y Penitenciarios), afiliado a la CGT de Moyano.

Así, con la elevación a juicio confirmada por el tribunal de alzada, y el subcomisario preso, nos encaminamos al debate oral, que tendría que llegar el año que viene.

Casi simultáneamente, pero en la ciudad de Buenos Aires, el Juzgado Nacional de Instrucción nº 5 tuvo que cumplir con una de las medidas de prueba ordenadas por la Cámara de Apelaciones después que logramos revertir en esa instancia la decisión inicial de sobreseer al policía metropolitano Víctor More por el fusilamiento de Matías Guerra.

En el atardecer de Pompeya, se hizo la reconstrucción del hecho, que no dejó dudas sobre la imposibilidad de que las cosas sucedieran como dijo el policía. La trayectoria de los cuatro disparos recibidos por Matías, cuando para huir del policía se arrojó dentro de un auto que pasaba, combinada con las declaraciones de los testigos y las constancias médicas acreditaron el fusilamiento sin más.

Pero la nota de color la dio el joven gendarme que fue elegido por el juez para jugar el rol de Matías en la reconstrucción. Cuando le tocó el turno de intervenir, se le dio la orden de quitarse el chaleco identificatorio de la fuerza, y quedó a la vista la inscripción en la remera que el gendarme eligió esa mañana para vestirse: “Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario”.

Y a los militantes de CORREPI que acompañábamos a Luis, el papá de Matías, en la diligencia, nos retumbó la letra de aquella canción de Actitud María Marta que acompañó tantas de nuestras actividades hacia fines de los ‘90: “Te ponés la remera del Che, pero en realidad no sabés por qué. Estás envenenado de tu propia confusión, sometido al régimen de tu falsa convicción”. A nosotros, no nos confunden.

Próximas actividades.

Lunes 1 de diciembre, a las 13:00, movilización desde el Obelisco a la Cancillería, y a las 18:00 de Cabildo y José Hernández hasta la embajada de Mexico, por la aparición de lso estudiantes secuestrados en ese país.

Martes 2 de diciembre, a las 17:00, en el Obelisco, acto de apertura del Acampe organizado por el MTR 12 de abril, MTE, Pueblo Unido, Patria Grande.

Miércoles 3 de diciembre, a las 11:00, movilización al consulado de Perú, convocado por el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos y el Pueblo Peruano.

Viernes 5 de diciembre, en Mendoza, Jornada Antirrepresiva con participación de CORREPI.

Sábado 6 desde las 13:30 y domingo 7 de diciembre desde las 10:00, en Marcelo T. de Alvear 2230, Encuentro Nacional contra la impunidad y la represión. Organiza EMVyJ.

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