Quiénes somos

CORREPI – Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

CORREPI –Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional– es una organización política que activa en el campo de los Derechos Humanos, al servicio de la clase trabajadora y el pueblo, con especificidad frente a las políticas represivas del estado. Entendemos que todo estado que represente y defienda los intereses de la clase dominante sobre las mayorías oprimidas, deberá ejercer la represión, sea por la forma abierta de la coerción o por la más sutil de la imposición de consenso. Es nuestro objetivo, a través de variadas herramientas, caracterizar, denunciar y combatir esas políticas represivas, poniendo en evidencia su carácter esencial e inherente al sistema capitalista.

De allí surge una premisa esencial para la organización: NINGUNA COOPERACIÓN CON EL ESTADO; ninguna participación de la organización o de sus integrantes en organismos, espacios de coordinación, comisiones, secretarías u otros órganos de gobierno aun cuando impliquen modificaciones legislativas o de “humanización” del aparato estatal. Nuestra relación con el estado será siempre de carácter CONFRONTATIVO y de DESLEGITIMACIÓN constante de sus instituciones y sus prácticas, sin perjuicio de que utilicemos con un criterio instrumental y dialéctico las herramientas del sistema.

Así como somos una organización absolutamente independiente del estado, sus organismos y agencias, somos independientes de toda otra organización política. Como organización con un objetivo específico – la lucha antirrepresiva- y expresamemente no orientada a la disputa por el poder, pueden integrar CORREPI todos los compañeros que adscriban a nuestros principios, tengan o no militancia simultánea en organizaciones de otro carácter (partidario, gremial, estudiantil, etc.). Su incorporación puede ser por decisión individual o destacados por sus organizaciones, con las que CORREPI conserva el derecho de intercambiar y debatir orgánicamente. No somos una federación de organizaciones, pero convocamos a todas las organizaciones populares a destacar compañeros para integrarse activamente a la militancia antirrepresiva, sin diluir su identidad política.

Distinguimos dos vertientes principales en la implementación de las políticas represivas del Estado:

Una de carácter “preventivo”, cuyo objetivo es aplicar el control social a los sectores objetivamente interesados en cambiar el injusto estado de las cosas, y que por lo tanto se descarga de manera indiscriminada sobre los más pobres y en particular los más jóvenes, que son así disciplinados, en el respeto al orden y la autoridad. Son sus herramientas más frecuentes el gatillo fácil, las torturas y las detenciones arbitrarias, acompañadas por el “sobreseimiento fácil” judicial.

La segunda, de carácter “selectivo”, está destinada a los mismos sectores en sus segmentos organizados, y se aplica a organizaciones y militantes populares. Utiliza dos herramientas esenciales, la represión directa bajo la forma de ataque a movilizaciones y manifestaciones, el secuestro y tortura de militantes, las amenazas y aprietes, etc., y la criminalización de la protesta y del activismo político en sus dos carices, el primario a cargo del poder legislativo y el secundario, administrado por jueces y fiscales.

De estas definiciones surgen otras dos premisas fundamentales de la organización:

a) Nos compete todo hecho en el cual una persona u organización sea víctima de las políticas represivas del estado, bajo las formas de represión de control social o de la represión política selectiva. Independientemente de las condiciones personales de la víctima –excepto de si se trata a su vez de un integrante de una agencia represiva del estado- si ha sido represaliado por el estado en ejercicio de su política represiva, CORREPI asumirá su defensa política siempre, y su defensa técnica si le es solicitada, en la medida de nuestras posibilidades. Inversamente, nos es ajeno, como ámbito de nuestra militancia, todo episodio que tenga como protagonistas a particulares, o en los que aun cuando intervenga el estado, esa participación no resulte de la aplicación de sus políticas represivas contra los trabajadores y el pueblo.
b) Asumimos la defensa constante e irrestricta de todo preso político, entendido por tal quien es represaliado por su actividad militante en beneficio del pueblo y los trabajadores. Ninguna diferencia, disenso o desacuerdo nos libera de la obligación de defender a quien caracterizamos como preso político.

En el ámbito de la represión preventiva, es nuestro objetivo central promover la conciencia popular, poniendo en descubierto la realidad represiva cotidiana, combatiendo la “naturalización” de la represión que buscar perfeccionar los mecanismos de dominación, e impulsando la organización popular en los barrios y sectores juveniles, desarrollando tares de formación e información. La organización barrial, con base en los referentes locales, especialmente los compañeros familiares de víctimas, es una tarea primordial, con miras a la construcción de una organización de desarrollo nacional. Promovemos también la coordinación con otros grupos que activen en el campo antirrepresivo, con los que podamos tener acuerdo para la discusión colectiva, la coordinación y acción en unidad.

En el ámbito de la represión política, es nuestro objetivo, además de defender a quienes son perseguidos y encarcelados en razón de su activismo político, lo que constituye para nosotros un principio irrenunciable, contribuir al desarrollo del análisis y debate sobre los temas de nuestra incumbencia al interior de las organizaciones, impulsando la adopción de programas antirrepresivos propios, aportando el conocimiento y la información específicos que poseemos, y colaborando en la capacitación de sus compañeros en materia antirrepresiva.