CORREPI - Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional

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LA FLEMA INGLESA Y EL GATILLO FÁCIL

25.07.05

El tiempo real de una medida represiva resulta ser una ejecución sumaria (fuera del marco de la ley)

En el año 1963, cuando Los Beatles hicieron una presentación en Londres a la que asistía la familia real, el urticante Lennon dijo: “los que están en los asientos baratos aplaudan, los demás sacudan sus joyas”.

La nobleza británica, con sus escándalos de alcoba y otras yerbas (los jóvenes herederos y el consumo de drogas), ya no es lo que era antes. Otro tanto ocurre con los “lores” y el atildado primer ministro Tony Blair, ufanado por su retoño de la madurez. A caballo de la guerra impuesta por Bush, agitada y difundida a través de la bíblica frase: “estáis conmigo o estáis contra mí”, los ingleses se sumaron a la arenga del otro imperio. Y así les va.

La inteligencia británica perdió para siempre el orgullo por la sutileza de un Mr. Steel o el glamour de un Bond. Ni el héroe de Los Vengadores con la bella Sra. Ema Peel, ni el agente 007, tendrían la oportunidad en este Tercer Milenio de desplegar sus indiscutidas habilidades.

Fallan los cálculos de Scotland Yard, y desvían una investigación hacia otro rumbo para luego “agarrarse la cabeza” ante su error. O, por el contrario, ejecutan al mejor estilo de la policía bonaerense argentina a un civil que transitaba por la calle. Ese es el caso de Jean Charles de Menezes (27), un electricista brasileño que trabajaba y estudiaba legal desde hace 3 años en Inglaterra, con todo en regla (dato que sólo aporta color a la noticia, no porque sea significativo que fuera o no un “ciudadano honesto”).

La mañana del viernes, Menezes corrió para alcanzar el subte, quizás porque estaba llegando tarde (o porque se le dio la gana correr). Tropezó, y estando tendido en el suelo, le dispararon cinco tiros a la cabeza.

La globalización recorre las redes informáticas y el tiempo real en que tienen que tomarse las decisiones no deja margen para pensar. Así aparece expresado en esta cita textual del diario inglés The Guardian: “El Ministro de Asuntos Exteriores, Jack Straw, se disculpó hoy por el fusilamiento de un hombre brasileño por un tirador de la policía la semana pasada, pero defendió la política de “tirar a matar” sospechosos de ser bombarderos suicidas. ‘Es obviamente un hecho profundamente deplorable, pero lo que debemos apreciar es la muy intensa presión bajo la cual trabajan los oficiales de policía’ dijo a la radio BBC. ‘Tenemos que asegurar que se opere con reglas claras, pero también, trágicamente, tenemos que asegurarnos que la policía tenga discreción eficaz para manejar situaciones que podrían ser atentados suicidas terroristas, ese es el dilema.’

Desde el 7/7 los Bobbies tienen orden de disparar a la cabeza de un sospechoso “cuando estén convencidos de que se trata de un terrorista que podría hacer estallar explosivos”. El jefe de Scotland Yard, Ian Blair, defiende el método, afirmando que no hay alternativa, porque “si se sospecha que alguien carga explosivos, no tiene sentido disparar a otra parte del cuerpo, porque podría detonarlos.”

Sir Ian Blair se disculpó con la familia del Sr. de Menezes, pero dijo que no habría cambios en la política de la policía. Admitió que la policía podría disparar a más personas en la cacería de terroristas suicidas.”No hay política de tirar a matar, dijo, sino política de tirar a matar para proteger”.

A todo esto el gobierno de Lula dijo estar “perplejo” (¿?¿) y esperando “explicaciones del gobierno inglés”. Es que no hubo comentarios del primer ministro, pero el alcalde de Londres, Ken Livingstone, dijo que esta “tragedia humana” es responsabilidad de los terroristas. “Todos los londinenses desean ofrecer sus condolencias a la familia y amigos de este hombre. La policía actuó como lo creyeron necesario para proteger las vidas del público. La tragedia agregó otra víctima a la lista de muertes de las que son responsables los terroristas”.

Jack Straw habló por teléfono con su colega, el Ministro de Asuntos Exteriores brasileño Celso Amorim, que estaba en Londres de visita, para asegurarle que habrá una investigación. Amorim, que se espera que vea a Straw mañana, dijo que su gobierno “está shockeado y perplejo”, reafirmó la solidaridad total de Brasil en el combate contra terrorismo, pero, dijo, “entendemos también que en el combate uno debe ejercitar la precaución necesaria para no tomar vidas inocentes”.

Si bien el positivismo parece haber sido superado por otras formulaciones científicas actuales, sigue vigente el discurso lombrosiano en el ámbito de la justicia y sus organismos (como las fuerzas de seguridad). El estado permanente de sospecha, la figura criminológica de la peligrosidad, y la “portación de cara” (nueva forma de decir el “atavismo lombrosiano”), son los argumentos que justifican cualquier acción represiva que se tome, porque cada uno de estos argumentos abona la teoría del “enemigo público”.

La cita que sigue corresponde a un periodista, escritor y militante revolucionario argentino que ya en 1968, antes del mayo francés, plasmó con patetismo e ironía el modelo de funcionamiento de la represión del estado burgués, cualquiera sea éste:

“Así como hay apenas media docena de chistes básicos que admiten infinitas variaciones, la crónica policial bonaerense registra media docena de historias que pueden tomarse de modelo. Una de ellas es la siguiente: ‘En horas de la noche de ayer, una comisión de la comisaría primera de tal lugar observó a varias personas en actitud sospechosa, al acercarse a interogarlos fueron recibidos por una descarga cerrada, generalizándose un tiroteo a cuyo término encontraron heridos de muerte a NN, con antecedentes por robo, y XX, cuya identidad se procura establecer. Junto al cadáver de uno de los malhechores se halló un revolver 28 con dos cápsulas servidas’.”. Rodolfo Walsh - La Secta del Gatillo, 9- 3- 1968.


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