Castigo para Buscarolo, justicia para Iago

CORREPI

El pasado lunes 19, la jueza Lucía Casabayo volvió a demostrar que es el propio estado quién avala y protege a los miembros de las fuerzas represivas en cada una de sus acciones, al dictarle prisión domiciliaria al asesino de Iago Ávalos, el subcomisario de la policía federal José Pérez Buscarolo.

En la entrevista que la jueza mantiene con Buscarolo, dando una versión que contradice con hechos, peritos y testimonios de los testigos presentes en ese día, el asesino se muestra arrepentido por haber actuado de esa manera y reconoce las consecuencia, indicando que tuvo la predisposición y brindó la atención que Iago necesitaba. Casabayo suma que Buscarolo es un padre de familia y considera beneficiarlo con una domiciliaria, su fundamento más fuerte: las cárceles están sobrepobladas. Sí, lo están, de pobres acusados por delitos menores a la propiedad mientras que casi una decena de asesinos de nuestras pibas y pibes se encuentran profugados o como en este caso con una domiciliaria; el beneficio que se le brinda a los represores por ejercer el control social en nuestros barrios.

La jueza no solo se ha manifestado a favor de las fuerzas armadas sino que carga en contra de la integridad de los familiares de Iago que sufren amenazas constantes, así como de varios testigos y vecinos que los han acompañado en esta lucha.

Desde CORREPI caminamos codo a codo en la lucha de los familiares de Iago y de todas las pibas y pibes asesinados por el aparato represivo del estado repudiando enérgicamente la decisión de la jueza Casabayo, exigimos cárcel común a José Pérez Buscarolo y a cada asesino de nuestras pibas y pibes.

Una vez más será la fuerza que empuja desde abajo y entre todos, la que cargue contra los intentos de debilitarnos por parte de quienes creen que nuestras vidas valen menos que las suyas.

Por cada pibe y en cada calle nos verán marchando y gritando frente a la represión: ¡organización y lucha!

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