Boletín Informativo N° 426

07.May.07    Boletines Inf. 2007

SUMARIO:
1- Trenque Lauquen, tortura y muerte de un preso. 2.- Más gatillo de la policía de Aníbal. 3.- Una víctima más ¿de la “inseguridad” ?. 4- La tortura “aceptable”. 5- Patoteadas varias. 6- Se siguen ahorcando. 7- Gatillo en Isidro Casanova. 8- A las órdenes del amo imperial.

TORTURA Y MUERTE EN TRENQUE LAUQUEN
El 16 de abril Miguel Angel Mancuso y Aníbal Ramón Lobos fueron detenidos por la policía de Trenque Lauquen, Pcia. de Buenos Aires, acusados por un robo durante el cual murieron dos policías. Durante la noche ambos fueron apaleados, buscando que confesaran el delito. Al día siguiente, la abogada de Mancuso constató lo ocurrido al visitarlo, y promovió la denuncia, que, como de costumbre, la fiscalía caratuló “apremios” en lugar de lo que fue: torturas.

El 18 de abril al mediodía la fiscalía informó a la profesional que su cliente se había suicidado en la celda, colgándose con un lazo hecho con una media y un trozo de toalla. Poco después la abogada pudo ver, en la fiscalía que originariamente investigaba el robo y homicidio imputado a Mancuso y Lobos, a los tres policías denunciados por golpearlos. Lobos fue puesto en libertad y prestó declaración en la causa por las torturas, sin que hasta el momento la fiscalía ordene ninguna de las elementales medidas urgentes para establecer lo ocurrido. En la causa por la muerte tampoco se ha avanzado con cuestiones básicas como establecer si el tipo de lazo usado pudo ser efectuado por la víctima.

La tortura, como método de interrogatorio y forma de castigo, es tan sistemática en las comisarías como la política judicial de desnaturalizar los hechos llamando “apremio” a la tortura para garantizar la impunidad. Eso sí, funcionarios de Asuntos Internos de la policía de la provincia llegaron desde La Plata para interiorizarse del tema y realizar un sumario interno. Aunque más parece, por el resultado obtenido hasta ahora, que bajaron a asegurarse que no se haga nada por investigar la tortura y muerte en la comisaría.

MÁS GATILLO DE LA POLICIA DE ANIBAL
Es costumbre de este gobierno no hacerse cargo de las violaciones a los derechos humanos producidas durante su gestión. Sólo existen para ellos las que ocurrieron en la dictadura, y a lo sumo, frente a los crímenes de estado actuales, se lavan las manos señalando la responsabilidad de las gestiones provinciales. Pero ni así le sale bien el cuento al gobierno K.

Esta semana se conoció un nuevo caso de gatillo fácil de la policía federal, que no depende de otro poder político que el ejecutivo nacional, al mismo tiempo que comenzó a sustanciarse un juicio oral donde se acusa a la policía de Aníbal de fusilar a un automovilista y de armarle una causa fraguada.

El primer hecho ocurrió el 22 de abril frente a la Cria. 36ª. Eduardo Córdoba regresaba del ensayo con el grupo sikuri Sartaniani en la Plaza de los Virreyes cerca de las dos y media de la madrugada. Abordó un colectivo de la línea 76, dentro del cual tuvo un altercado con el colectivero. El transportista cerró las puertas de la unidad y de contramano se dirigió a la comisaría más cercana, la 36ª. Otro joven que iba en el colectivo intentó salir por una ventanilla, pero fue golpeado, arrojado al piso, apuntado con armas y detenido. Eduardo quedó en el colectivo.

Luego de unos minutos, se escuchó que el chofer ingresaba a la comisaría al grito de “este también es una bosta, a este también háganlo mierda”. Durante los días siguientes los amigos y la familia de Eduardo lo buscaron sin tener noticia alguna, con expresa negativa de la 36ª sobre su paradero. Recién tres días después supieron que había muerto, según certificado extendido por la Morgue Judicial, a las tres de la madrugada del 22 de abril a causa de dos disparos realizados por la policía.

Por supuesto que una absurda versión policial, ya desacreditada por los hechos, habla que Córdoba intentó robar el colectivo, y que cuando el colectivero lo llevó hasta la comisaría se bajó disparando contra el personal policial. Una vez más, la federal contribuyó a aumentar la larga lista de muertos por el gatillo fácil que caracterizan a este gobierno.

Simultáneamente comenzó a juzgarse ante el Tribunal Oral Criminal Nº 14 la llamada por la prensa “Masacre de Pompeya”. La historia empezó el 25 de enero de 2005, cuando al mediodía, cerca del Puente de La Noria, hubo una salidera bancaria. Los ladrones, usando un Peugeot 205 blanco o gris, pues los testigos no son precisos, robaron más de 5.000 dólares. Más tarde, en Villa Lugano, un hombre que venía de cambiar 250 dólares fue interceptado por un ladrón armado, que le robó el dinero y escapó en un Peugeot 205 blanco con los vidrios polarizados. La vícitma del robo salió a perseguirlo, y desde el auto, llamó al número de emergencias 101. Mientras seguía a los ladrones, iba informando a la policía por dónde iban, hasta que en Rabanal y Centenera lo perdió de vista, sin poder tomar la patente.

Minutos después, policías de las brigadas de calle de las comisarías 34ª y de la 36ª, en autos no identificables , un Renault 9 y un Peugeot 504, creyeron encontrar el coche de los ladrones: vieron un Peugeot 205 blanco parado en el semáforo de Centenera y avenida Sáenz. Con la “certeza” que los caracteriza, decidieron que era el que buscaban. El Peugeot arrancó y dobló a la izquierda por Sáenz. Según la versión policial, desde el auto les dispararon, por lo que, como siempre, tuvieron que “repeler la agresión”.

El Peugeot súbitamente comenzó a transitar por el carril de la mano contraria de Sáenz, y a la altura de la Iglesia de Pompeya atropelló a tres peatones y luego chocó contra una Renault Kangoo. Siempre según los policías, el conductor siguió disparándoles, hasta que después de impactarlo con ocho balazos lo detuvieron.

Fernando Ariel Carrera, de 27 años, está preso desde entonces. El jueves declaró ante un tribunal hostensiblemente hostil, y contó lo que ocurrió ese día, bien distinto de lo que fabuló la policía de Aníbal. Dijo que salió de casa de sus suegros en Villa del Parque en su auto, en dirección a Lomas de Zamora, y decidió ir por Puente Alsina porque el Puente Pueyrredón estaba cortado. Relató que al llegar a la Av. Sáenz y Centenera, un automóvil se le cruzó con un fulano que con medio cuerpo afuera lo apuntó con una pistola. Que -como es lógico para cualquiera, menos para la justicia argentina- se asustó, pensando que lo estaban por asaltar y giró a la izquierda para eludirlos. A los pocos metros sintió un fuerte golpe en la cara y a partir de allí perdió la conciencia, porque había recibido el primer disparo, que ingresó en el maxilar derecho y salió por la parte superior del cuello.

Después de ser operado se enteró que había atropellado a tres personas y que le imputaban dos robos, tres homicidios agravados, daño y atentado y resistencia a la autoridad.

Un compañero de CORREPI participó en la primera jornada del debate como veedor del juicio, y sólo con lo que ya presenciamos tenemos la convicción de que Carrera es inocente, que los federales le dispararon sin agresión previa alguna, y provocaron el desastre posterior, inventando las acusaciones contra él para cubrirse.

UNA VÍCTIMA MÁS ¿DE LA “INSEGURIDAD” ?
En el barrio Berón de Astrada, de la capital de Corrientes, un niño de 12 años cuya identidad no ha sido difundida por los medios fue fusilado el jueves pasado por un militar retirado que justifica sus actos con la ayuda del ya conocido discurso de la inseguridad. Decir que el nene estaba robando en la quinta abandonada ubicada en la calle Lamadrid al 1600, propiedad del agresor, fue suficiente para que InfoBae justificara el hecho titulando “En Corrientes, chico de 12 años baleado mientras robaba”. La única cita en relación al caso es la declaración de un policía que dijo “Esta es una zona donde hay muchas casas muy lindas pero abandonadas y los delincuentes, que están a la orden del día, ya las tienen sumamente vigiladas y de vez en cuando ingresan a través de los muros para irlas desmantelando de a poco”.

Según lo que argumenta el asesino, de identidad debidamente protegida, había varios chicos en su propiedad, razón suficiente para hacer un único disparo directo a la cabeza del nene. Bien podría haber estado jugando ese chico como juegan todos los niños que no saben que cruzar un alambrado puede costarles la vida, pero la sola suposición de que hayan entrado en propiedad privada, si es que lo hicieron, es razón suficiente para que los medios den aire a un “nuevo hecho de inseguridad” donde lo que vale no es la vida que se perdió sino la tranquilidad de los propietarios con un “delincuente” menos.

¿Y si la pequeña víctima desconocida hubiese estado robando? ¿Debe ser distinta nuestra visión ante un hecho que demuestra claramante el más profundo desprecio por la vida y un evidente odio hacia los pobres, tanto en el militar retirado como en un miembro de la policía actual que atina a hablar sólo de un robo, como en un medio que decide ensuciar al muerto? Lo más probable es que nunca sepamos, a menos que la familia consiga hacerse oír, si ese nene estaba o no robando, pero este hombre sabe exáctamente qué tiene que decir para que su crimen se convierta en un acto de justicia y la víctima en victimario.

TORTURA “ACEPTABLE”
Un estudio estadístico conducido sobre más de 1.700 soldados e infantes de marina yanquis, publicado por la agencia inglesa BBC en su sitio web, revela que más de la mitad de los soldados no cree que los civiles deban ser tratados con dignidad y respeto en situaciones de guerra; que más del tercio opina que la tortura es un método aceptable para obtener información y que el 10% reconoció haber maltratado civiles iraquíes con golpes o patadas, o haber destruido su propiedad “sin necesidad de hacerlo”. No se consigna qué porcentaje lo hizo “con necesidad”, ni cómo se define esa circunstancia.

El dato, nada sorprendente para quienes recordamos los resultados similares obtenidos hace unos meses en una encuesta entre cadetes de la policía argentina, sirve sin embargo para desmitificar a los que pretenden encontrar sutiles diferencias entre “los que gobiernan” en EEUU y el conjunto de la sociedad, a la que defienden como si fuera ajena a las cotidianas y sistemáticas violaciones a los DDHH consumadas por EEUU en todo el mundo.

También es útil para los que insisten en diferenciar la jerarquía de la tropa rasa en cualquier fuerza represiva, y proponen políticas de acercamiento con quienes, provenientes de los segmentos sociales menos favorecidos, ingresan a las FFAA o FFSS buscando una salida laboral. Como el capataz que defiende los intereses del patrón contra los trabajadores, el soldado y el policía representan a sus jefes y reproducen sus ideas, aun cuando sean el eslabón más bajo de la cadena represiva, aunque cobren un sueldo, aunque en su origen esté la misma clase que es su trabajo reprimir.

PATOTEADAS VARIAS
El 5 de abril pasado, durante una asamblea de los trabajadores de los peajes de la Autopista del Oeste, el secretario del gremio, Facundo Moyano, junto con otros cinco patoteros, atacó al delegado Sergio Valdez, opositor a la burocrática y dinástica conducción, golpeándole todo el cuerpo y causándole la fractura de una costilla, mientras le gritaban, entre patada y patada, que lo iban a matar. El compañero promovió una denuncia por lesiones y amenazas ante la UFI 2 de Mercedes, donde ya fueron constatadas las lesiones, declararon varios compañeros que alcanzaron a ver el hecho y se obtuvieron los videos de las cámaras de seguridad del lugar. Es evidente que Facundo Moyano es fiel continuador de las tradiciones políticas y familiares de sus mayores.

Además de la “apretada” del benjamín de los Moyano, en Santa Cruz los “muchachos peronistas” del ex secretario de Kirchner Rudy Ulloa le quisieron copar la parada a los maestros que vienen acampando frente a la gobernación. Durante toda la noche del sábado, los docentes esperaban que los representantes del “gobierno popular” fueran a desalojarlos a los golpes. Es bueno recordar que los barrabrava de Ulloa son los mismos que molieron a palos a los asambleístas de Río Gallegos en 2002, cuando Kirchner era el patrón de la estancia chica, insospechado de trayectoria alguna en favor de los derechos humanos. Por supuesto, el capataz Sancho denunció penalmente a los maestros para criminalizar la protesta.

Otros dos hechos similares se dieron en el conurbano. En San Miguel, la interna kirchnerista empezó a dirimirse a los tiros. Según la denuncia de uno de los aspirantes a la intendencia por el Frente de la Victoria, una camioneta fue baleada por desconocidos. En Lanús, en tanto, el aliado de Hebe de Bonafini, Manuel Quindimil, debía ser interpelado por la oposición por los problemas hídricos de ese municipio. Oportunas patotas fieles a Don Manolo ingresaron al concejo deliberante e impidieron la sesión a los golpes contra los concejales.

Como venímos diciendo, a veces “tercerizan la represión”. Otras, aplican el más “puro peronismo”.

SE SIGUEN AHORCANDO
David Ezequiel Segovia, de 25 años, fue hallado muerto en un calabozo de la comisaría 31ª del barrio Coronel Arias, en la capital jujeña, el pasado fin de semana. Segovia había sido detenido en la madrugada del sábado por encontrarse en estado de ebriedad en la vía pública, hecho que, sin ser delito, constituye una falta o contravención que se castiga con unos días de arresto. En el caso de Segovia, al igual que muchos otros jóvenes detenidos por el mismo motivo en el resto del país, se paga con la muerte.

Según informaron los “agentes del orden”, Segovia se suicidó ahorcándose con una remera que ató a los barrotes de la celda. El gobernador Eduardo Fellner pasó a disponibilidad a todo el personal que se encontraba en la comisaría, no sin antes aclarar: “Si llegaran a surgir responsabilidades del personal policial, se actuará con todo el rigor, porque no es posible que por el supuesto accionar irregular de algunos se cuestione a toda la fuerza de seguridad, que diariamente cumple con sus funciones en forma sacrificada” . Bien sabe Fellner que toda muerte en cárcel o comisaría es responsabilidad del gobierno del que es titular; y bien sabe que no es un policía, es toda la institución, aunque defienda a la totalidad de la fuerza con la trillada teoría del mal policía reclutado por error.

GATILLO EN ISIDRO CASANOVA
A principios de abril, el subsecretario de seguridad de La Matanza, Rotilio Chamorro Álvarez, aseguró que de acá a fin de año se sumarán 150 efectivos a la Policía I y precisó a medios zonales que a ese fin “se comprometió el ministro León Arslanián en una reunión con el intendente, Fernando Espinoza”. Además, anticipó que también se incorporarán “unos 800 efectivos de la Policía II” en lo que resta del año.Todo esto sin dejar de advertir que “la delincuencia tiene la habilidad de ir adaptándose: en un tiempo fueron los secuestros, luego los exprés y después otro tipo de delitos”. La nueva modalidad “es el engaño, que está en crecimiento” .

No sabemos si se refería a los nuevos efectivos como Mauricio Vilche, quien en Isidro Casanova, el 11 de marzo, apenas tres días después de graduarse el la Bs. As. II, fusiló de un balazo en el pecho a Fernando Martín Gómez, de 24 años, mientras se paseaba con el barrio con el torso desnudo y el arma reglamentaria en la cintura.

Los familiares de Mauricio se convocan todos los domingos a las 18:00 en la intersección de Camino de Cintura y Venezuela, denunciando que Vilches tiene trato de detenido VIP en la Comisaría 2ª de Ramos Mejía, donde hasta cuenta con servicio de cable satelital, y temen que sea liberado.

Tendrá razón el funcionario matancero, los tiempos cambian y la represión se adapta, cambiando de nombre pero no de objetivo: asesinar día por medio un pibe de clase trabajadora. Es cierto, “La nueva modalidad es el engaño, que está en crecimiento como las balas asesinas”.

A LAS ÓRDENES DEL AMO IMPERIAL
A pedido del presidente Kirchner, el senado aprobó esta semana, en tiempo record, la autorización para que efectivos militares extranjeros puedan participar de maniobras conjuntas de entrenamiento en el Océano Atlántico en el marco de un nuevo Ejercicio Unitas.

De los 1500 marinos que tomarán parte de estos entrenamientos, 900 son estadounidenses. Tres buques de la armada norteamericana ya están anclados en la base de Puerto Belgrano. También fueron invitados al “evento” fuerzas militares de Alemania, Francia, Sudáfrica, España, Italia; y de sudamérica, Venezuela, Brasil y Chile, paises cuyos gobernantes no se cansan de despotricar contra el imperialismo yanqui pero que, a la hora de ponerse al día con las nuevas prácticas represivas, bien les vienen las experiencias adquiridas por EEUU, España e Italia en sus cruzadas “libertadoras y democráticas” por Irak.

Por otra parte, Cristina Fernández de Kirchner viajó nuevamente a los Estados Unidos para contarle a la comunidad judía cómo su gobierno -el de los 660 asesinados a manos de sus fuerzas de seguridad- respeta y promueve la defensa de los derechos humanos, y cómo la conmueven los horrores del holocausto. La acompañó el ministro del interior Aníbal Fernández, quien fue a rendir cuentas a su jefe Kevin O’Really, director para latinoamérica del Departamento de Seguridad Americano. Cuentan las crónicas periodísticas que mientras Fernández pasaba su informe, un atento O’Really asentía con la cabeza y no tuvo que tomarse la molestia de hacerle objeción alguna al minucioso plan antiterrorista de seguridad expuesto por Aníbal. Con empleados asi de eficientes