Boletín informativo nº 568

CORREPI

Sumario:
1. Ajustados métodos de persecución y procesamiento. 2. Cómo se fabrica un culpable a medida. 3. Muertes nada dudosas. 4. Dos gatillos fáciles en la semana. 5. Así reprime el poder judicial. 6. Libertad, igualdad y fraternidad para algunos. Gatillo fácil para los otros. 7. Próximas actividades.

AJUSTADOS MÉTODOS DE PERSECUCIÓN Y PROCESAMIENTO.
Se agrava la situación de perseguidos y presos políticos. En el marco de la persecución y represión a los militantes políticos, y profundizando el ataque sistemático del estado a los luchadores, el pasado 17 de juliola Cámara Federal confirmó el procesamiento y prisión preventiva de Roberto Martino.

En tanto, el militante chileno Juan Manuel Aliste Vega, quien fuera detenido en la Terminal de Retiro el pasado 9 de julio (ver Boletín informativo Nº 567) fue expulsado a Chile por el estado argentino. Basándose en el ingreso clandestino de Aliste al país, evitaron, incluso, hacer el trámite de extradición y fue directamente deportado.

El VII Tribunal de Garantía de Santiago decretó prisión preventiva para el militante y lo derivó a la sección de máxima seguridad de la Cárcel de Alta Seguridad el mismo día de su arribo. El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno, satisfecho con el apoyo acelerado y ajustado, saludó “la enorme colaboración de Argentina”.

También en Chile, pero al sur, 22 presos políticos mapuches iniciaron una huelga de hambre el pasado 12 de julio, para continuar y profundizar la lucha contra el estado chileno, que defiende al empresariado que mantiene el conflicto territorial y político con pueblo mapuche.

Ante este avance de los gobiernos chileno y argentino, contra quienes se organizan para confrontar las políticas de explotación y opresión, luchamos por la libertad de los presos políticos, cierre de las causas y anulación de la condenas, cese de la persecución a los luchadores y por la derogación de las leyes antiterroristas. ¡BASTA DE REPRESIÓN!

CÓMO SE FABRICA UN CULPABLE A MEDIDA
Mauro R., un joven de 32 años, fue detenido el 3 de julio por las fuerzas represivas estatales de un pueblo correntino de 15 mil habitantes llamado Diamante. Lo acusaban del robo de una mochila. ¿Las pruebas? Ninguna, sólo un acta redactada desde las propias fuerzas al servicio de la clase dominante. Fue liberado por un juez por falta de mérito. Pero ahí no terminó su calvario. Tras otra mentira inventada por la propia policía, le plantaron un arma y fue reencarcelado, acusado de matar a dos policías, causa que pedía a gritos un “culpable”.

El diario La Nación, haciéndose eco y reproduciendo la voz de las fuerzas represoras, tituló en su tapa: “Lo liberaron luego de haber robado y mató a dos policías”. El jefe de la Policía de Entre Ríos salió a felicitar la celeridad del accionar de la fuerza. Luego de ser torturado durante ocho días por la policía (el informe forense judicial determinó que tenía lesiones compatibles con lo que la burguesía contemporánea llama hoy apremios ilegales, pero cuyo mismo método utilizado en los 70 es rotulado como tortura), un juez lo dejó en libertad, ya que encontraron otro perejil más fácil de acusar por sus antecedentes. La nueva víctima de las fuerzas es Rubén Ferreyra, otro joven pobre acusado de tráfico de drogas y que estuvo prófugo del penal de Ezeiza. Otra vez la misma operación que con el primero: enseguida tres testigos lo acusaron de ser el autor de los dos asesinatos. Luego de la sucesión de mentiras, ¿quién puede creer que el segundo no es otro culpable inventado?

Cada día, las fuerzas muestran más desfachatadamente las propias características represivas por estar al servicio de la clase dominante. Y por ser naturalmente cipayos, los represores de Diamante tejieron, con mentira tras mentira, el calvario de Mauro R., que, siendo inocente pero pobre (y con eso basta) fue encarcelado dos veces, en la última torturado durante ocho días.

Es la repetida historia, perejil tras perejil, cuando necesitan fabricar un “culpable”, sea porque no saben o, más frecuentemente, porque no les conviene encontrar al verdadero.

MUERTES NADA DUDOSAS
José Hipólito Ramírez, de 44 años, falleció esta semana en el Pabellón de Seguridad del Hospital de Salud Mental dependiente del Servicio Penitenciario de la Pcia. de Corrientes. Reunía todas las características para ser considerado desechable, prescindible, olvidado: respuestas con las que el estado capitalista “transforma” su constante producción de pobres, enfermos, marginalizados.

La hipocresía institucional presenta el caso como “presunta muerte dudosa”, un fallido con el que se intenta oscurecer lo que resulta evidente. El edema pulmonar sobreviniente al proceso de destrucción que desembocó en la muerte de José no difiere de los suicidios que se suceden (por depresión, los menos; disfrazados, los más) o de otras causas que encuentran en la naturaleza misma de la institución carcelaria, la imagen que le devuelve el espejo alienante, opresor e inhumano de las relaciones de producción en el sistema capitalista.

Si desde el estado se dice qué es delito y qué no, si es el estado el que necesita judicializar la pobreza y la revictimiza con la detención destructora de la personalidad, si es el estado el que con el cuento de la resocialización vigila, encierra y castiga, si -como el poderoso en el mercado- es el estado quien pone las condiciones, ¿quién será el responsable cuando todo ese andamiaje vulnera los pulmones de todos los Ramírez?

Apenas unos días antes, murió otro preso en Mendoza. En el penal de Almafuerte, que está en Cacheuta, los hacinadísimos presos se amotinaron exigiendo traslados. El saldo, seis horas después, un muerto, Darío González. Según informaron, “se están estableciendo las causas”.

El penal Almafuerte tiene lugar para 650 internos, pero hay casi mil amontonados en los insalubres calabozos. ¿Hace falta contar cómo se vive en las cárceles de Las Flores, en Santa Fe, o en la de Coronda? ¿En Olmos o en Chimbas, San Juan?

El estado carga más muertes. El estado capitalista, hoy estado penal “tras cuyo puño de hierro se encuentra la invisible mano del mercado”es en sí mismo la causa de la muerte de José Hipólito Ramírez y de Darío González. ¿De qué muertes dudosas hablan?.

DOS GATILLOS FÁCILES EN LA SEMANA
Esta semana conocimos dos nuevos casos de gatillo fácil. En una estación de servicios del barrio Mariano Fragueiro, Córdoba, un custodio de 67 años disparó en la pierna de Matías Sosa (20 años), quien murió mas tarde en el hospital a causa de la herida. Según el policía, estaba armado con un cuchillo e intentaba robar el autoservicio.

El otro caso ocurrió en el barrio porteño de La Boca, donde un policía, dueño de una parrilla que intentaba alquilar, se reunió con un interesado. Dijo que éste lo intentó robar. El saldo, como siempre, el “delincuente” muerto de un disparo y el policía ileso.

Vale la pena remarcar, como explicamos siempre, que son los que llegamos a conocer y no todos los que existen. Se trata de dos hechos muy similares, “presunto delincuente abatido por efectivo policial”. Esta frasecita, tantas veces repetida desde los medios, esconde varios temas para el análisis. Se habla de un supuesto delito. Hay dos personas muertas por balas policiales. Se legitima la pena de muerte para el presunto delito, avalada con el “enfrentamiento” y la “legítima defensa”.

Continuamente nos encontramos con historias como éstas, donde la versión policial es la única que se expone, fomentando así la sensación de inseguridad y tratando de proteger siempre al policía. Si, por alguna razón, es muy evidente el homicidio, tratan de aislarlo como el loquito suelto. Nunca titulan estas noticias como “otro asesinato policial”, sino que se intenta justificar la muerte para que el próximo policía no dude en apretar el gatillo y el juez interviniente no dude en sobreseerlo.

ASÍ REPRIME EL PODER JUDICIAL
Mariano Jesús Romaldi, Andrés Alberto Alonso y Gonzalo Ezequiel Alvarez son tres policías de la comuna de Chabás, provincia de Santa Fe. El pasado 9 de julio, buscando a los autores de un supuesto robo, abrieron fuego sobre un automóvil en el que se desplazaban una chica de 15 años y su novio de 21. En medio de la balacera, la chica recibió un impacto en la espalda, a nivel dorsal, que le afectó el pulmón derecho, y estuvo internada en estado reservado en el Hospital Provincial San Carlos de Casilda.

En su momento, los tres efectivos involucrados quedaron detenidos. Previamente, se había dispuesto su pase a disponibilidad. Pero, recientemente, la “justicia” dispuso, sin más, la liberación de los tres uniformados. La resolución la tomó el juez de instrucción en feria, Juan José Pazos, y fue respaldado por la fiscal de 1ª Instancia, Adriana Camporini.

Por otro lado, en la provincia de San Luis, luego de que un ex gendarme descargara una balacera (con una pistola 11,25 que no está asentada en el Registro Nacional de Armas) sobre tres jóvenes, hiriendo a uno de ellos, de 17 años, a quien debieron extirparle su riñón derecho, el juez penal Jorge Sabaini Zapata decidió procesarlo por “lesiones agravadas por el uso de arma de fuego en exceso de legítima defensa” es decir, por una figura que permitió excarcelarlo enseguida.

Lo decimos con insistencia: jueces y fiscales defienden a la policía. Fuerzan interpretaciones de la realidad que dejan siempre impunes los crímenes policiales. No se trata, aquí tampoco, de un juez en particular, sino de toda la institución, de todo el estado, es decir, de todo el aparato represivo.

LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD PARA ALGUNOS. GATILLO FÁCIL PARA LOS OTROS.
Ocurrió en Francia, en un barrio de clase trabajadora de la ciudad de Grenoble, a unos 600 kilómetros de París y al pie de los Alpes.

La policía mató de un tiro en la cabeza a Karim Boudouda, de 27 años, cuando huía, junto con otra persona, en un vehículo después de un presunto asalto. Según los familiares y algunos testigos, la versión policial miente cuando afirma que el joven fue abatido “en legítima defensa” luego de que abriera fuego en primer lugar. El joven cayó muerto cerca de su casa y numerosos testigos dan fe del fusilamiento.

Los mismos métodos, el mismo discurso. Como en cualquier barrio obrero del tercer mundo, esta vez en el corazón de Europa. Con diferentes matices, el aparato policial, perro guardián del estado burgués, actúa con la misma fórmula e impunidad, cada vez que sus servicios son requeridos.

En las calles hay tensión, en la gente hay descontento y un malestar que aumenta a medida que aumenta la represión. Esa bronca se hizo visible, de nuevo, en Francia. Durante tres noches de protesta, fueron incendiados 80 vehículos y una decena de edificios públicos, en una ciudad que cuenta con 28.000 habitantes y el 28% de la población se encuentra desempleada.

Otra vez, como en las manifestaciones de los barrios pobres parisinos de noviembre de 2006, cuando fueron escenario de un violento levantamiento tras la muerte de dos jóvenes de 16 y 17 años, que al escapar de un control policial murieron electrocutados al esconderse en un generador de electricidad. Cualquier similitud con lo ocurrido en Bariloche hace pocas semanas o en Saliquelló hace días no es mera casualidad.

Pero esto no termina aquí. En una pequeña localidad del centro de Francia, Saint-Aignan (3.400 habitantes), unas 50 de personas atacaron esta semana la sede de la gendarmería, con hachas y palos de béisbol para protestar por la muerte, el viernes anterior, de un joven de origen gitano.

La versión policial afirma que el joven no respetó un control policial y que, al intentar ser interpelado, arrastró sobre su capot a un policía durante 500 metros. Uno de los gendarmes presentes disparó dos tiros sobre el vehículo hiriendo mortalmente a “Luigi”, de 22 años, quien luego fue encontrado muerto a pocos kilómetros del lugar.

La comunidad gitana sostiene que los policías se encontraban sin uniforme, que dispararon a mansalva y que luego cambiaron la postura del cuerpo de la víctima. Parecería que describen el proceder de la policía bonaerense o la federal, pero no, estamos hablando de Francia. La institución policial cumple la misma tarea en todos lados. Y el gatillo fácil es un método más del extenso menú de herramientas del aparato represivo.

Este endurecimiento no es privativo de la política sarkozyana, ni de las leyes de la Unión Europea. Es la naturaleza del estado, más allá de quién sea el presidente de turno.

El gobierno está muy preocupado por el efecto contagio en otras ciudades francesas y ordenó el despliegue de mas de 250 militares, cuerpos de elite de la policía y la gendarmería, acompañados de helicópteros militares para evitar el “efecto dominó”.

Frente a estos hechos, el pueblo se organiza y lucha. Esto explica la preocupación del gobierno francés.

Muchos asocian Francia con el arte, la literatura, el Mayo francés y una larga tradición humanista. No podemos olvidar que estamos hablando de una de las naciones más poderosas e influyentes del mundo, un país con capacidad atómica, miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y con una historia escrita con sangre desde sus comienzos mismos. Es más, la expresión “gatillo facil” tiene como origen el “gâchette facile” francés. Y nunca olvidaron lo eficaz de esa herramienta de control social

PRÓXIMAS ACTIVIDADES

Lunes 2 de agosto a las 17:00: Volanteada por la libertad de los presos políticos, en Plaza Miserere.

Domingo 22 de agosto al mediodía, Gran Locro, Bingo y Festival Antirrepresivo en Bradley y Jufré, Villa Tesei, a cuatro cuadras de Av. Vergara y 5 minutos de Estación Morón (colectivo 463 ramales 3 y 4). Organiza CORREPI.