Boletín informativo nº 729

CORREPI

Sumario: 1. Los yanquis nos siguen entrenando, ahora con el FBI y la DEA. 2. Santa Fe: La “táctica” que ya conocemos: llenar de más milicos las calles. 3. La represión diaria a los trabajadores. 4. Primera Carpa Antirrepresiva Provincial en Córdoba. 5. Próximas actividades.

Los yanquis nos siguen entrenando, ahora con el FBI y la DEA.

A mediados de este mes llegará al país un equipo del FBI, experto en el desmantelamiento de explosivos y técnicas de investigación antiterroristas, para dar cursos a las fuerzas de seguridad argentinas. Esos cursos son una continuación de los que dieran a principios de 2014 en Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Este dato no es menor, ya que demuestra que existe una decisión política de tres dirigentes con proyección electoral (Binner, De la Sota y Urribarri) para estrechar vínculos con el imperialismo norteamericano y formar las fuerzas de seguridad locales a imagen y semejanza de las exigencias yanquis.

En los últimos cinco años hubo altibajos en este tipo de relaciones.

Hace dos años, el actual jefe de gabinete Capitanich propició la creación de un “centro de ayuda humanitaria” (¿?) en el aeropuerto internacional de Resistencia, construido con la colaboración del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos. Stella Calloni, una voz autorizada en el tema, ha denunciado la importancia estratégica de esta instalación por su cercanía con la base yanqui en Paraguay. En 2008, Chaco también fue el lugar de numerosos cursos militares.

En 2011, el conflicto con el avión incautado que trasladaba psicotrópicos y armas, y el cruce de opiniones entre Cristina Fernández y Obama sobre el asunto, parecían marcar un camino de confrontación con el imperialismo norteamericano en su constante afán de violar la soberanía. Sin embargo, la experiencia en Chaco y las leyes antiterroristas promulgadas por pedido del GAFI mostraron los límites de la posición kirchnerista en materia antiimperialista.

Lo mismo ocurría con la decisión de Nilda Garré de cortar todo contacto con la DEA en el “combate contra el narcotráfico”. La posición de Berni sobre este tema atrasa si se compara con la postura de Garré. En declaraciones a La Nación, Berni sostuvo que mantiene “vínculos permanentes con la DEA para establecer acuerdos de cooperación para el intercambio de información sensible y para la persecución de grupos de narcotraficantes instalados en la región”. La DEA fue uno de los principales organizadores del intento de golpe a Evo Morales en 2008 y ha sido una herramienta para perseguir a luchadores populares por toda América latina.

Repudiamos todo acuerdo con el FBI y la DEA y denunciamos a todos los representantes de la partidocracia que promueven estos vínculos que sólo buscan profundizar la dependencia.

Santa Fe: La “táctica” que ya conocemos: llenar de más milicos las calles.

Palmo a palmo, el kirchnerismo y el “socialismo” santafesino llenan las calles con nuevas instituciones represivas, una tras otra, con nomenclaturas más complejas y técnicas, aunque el menjunje de la tropa difícilmente tenga otro fin, más que el de reprimir, hostigar y estar al filo del gobierno de turno.

El ministerio de Seguridad de Santa Fe, bajo tutela de Raúl Lamberto, presentó el 3 de septiembre, en la ciudad capital, la “Policía de Acción Táctica”, nuevo agrupamiento de más de 500 efectivos (200 en Santa Fe y 340 en Rosario), que cumplirá funciones en conjunto con la Policía de Seguridad Vial y la de Investigaciones en el patrullaje urbano.

Las fuerzas de “Acción Táctica” que intervendrán en “zonas urbanas complejas” (o sea, barrios obreros y populares), se formaron con efectivos de grupos especiales de la policía santafesina, entre ellos los célebres Pumas, la Guardia de seguridad Rural. El entrenamiento tuvo dos etapas. La primera, llevada adelante por los instructores del Isep (Instituto de Seguridad Pública), en temas como “doctrina, uso progresivo de la fuerza, sujeto activo y posibilidad de conducta, actuación del operador policial, presencia policial proactiva, técnicas blandas en reducción y técnicas de traslado”, y la segunda a cargo de un grupo de efectivos de diversas unidades de la Policía de Santa Fe, que fueron capacitados a su vez por la Policía Federal Argentina. Éstos los instruyeron en el modelo de “prevención y conjuración del delito” practicado hoy a través del Cuerpo de Prevención Barrial que opera en los barrios pobres de la ciudad de Buenos Aires, como lo vimos recientemente en Lugano.

Queda clara la decisión política de coordinar la conexión e intercambio de instrucciones a la hora de reprimir, desde los diferentes puntos de nuestro país. La misma policía federal que, como su par santafesina, se destaca por la participación y administración del delito, como el narcotráfico, en los territorios donde actúan, transmite su “experiencia” a la nueva fuerza.

La “táctica” del gobierno santafesino no es novedosa: llenar de más efectivos la calle, priorizando los grupos de elite con entrenamiento específico “antidisturbio” para –como lo dijo directamente el ministro Lamberto- “pacificar los barrios peligrosos”.

La nueva Policía de Acción Táctica (PAT) cuenta con equipamiento de última generación, comunicaciones y armamento, y será su especialidad la “intervención en el territorio cuando hay saturación”, con metodología copiada de la gendarmería, fuerza con la que Lamberto definió que “tiene una gran similitud”.

En todos lados, se preparan para reprimir más y mejor, sea con patrullas “comunitarias”, con los gendarmes y sus operativos cinematográficos con Berni (o algún milico afín) a la cabeza, con la prefectura que custodia los arroyos en los que se convierten las villas por problemas de infraestructura pública -si vamos a buscarles un porqué de su nefasta presencia-, o con cualquier chapa y uniforme que revista ese concepto denominado “seguridad”, encauzado siempre hacia la bala, el bastón y la patrulla.

La represión diaria a los trabajadores.

El jueves 4 de septiembre se convocó a la séptima jornada nacional de lucha por la reincorporación de los trabajadores despedidos de la empresa Lear, y para repudiar el nuevo ataque a los delegados, a quienes finalmente la patronal permitió ingresar a la fábrica, sólo para ser encerrados en una “jaula” de 3,5 x 2,5 mts., impedidos de contactarse con los demás trabajadores.

A esta nueva maniobra se la patronal, siempre con la complicidad de la burocracia de SMATA, que defiende los intereses de los explotadores, los trabajadores reaccionaron con más lucha y organización. A la mañana, se concentraron para cortar la Panamericana en el km. 31. Como viene sucediendo, la Gendarmería rápidamente impidió la medida a fuerza de gas pimienta, palos, balas de goma y detenciones. Mientras los gendarmes cargaban contra los trabajadores, un gran número de efectivos de la Policía Federal, del cuerpo de Infantería de la provincia y de Prefectura estaban expectantes, preparados para intervenir.

El conflicto de Lear lleva más de cuatro meses, desde las primeras suspensiones y despidos, en mayo, siguiendo al pie de la letra la política empresarial de dejar a los trabajadores en la calle para paliar su crisis, como en Gestamp, Emfer-Tatsa, Donnelley y tantos lugares más de trabajo.

A la par de la nueva represión, se visibilizó en los medios el episodio del “gendarme saltarín” (ver Boletín nº 725), a partir de que se “viralizó” el video donde se ve cómo el gendarme Juan Alberto López Torales se tiró sobre el capot de uno de los autos que circulaban a baja velocidad en la autopista, solidarizándose con los trabajadores, a fin del mes de julio.

El auto-embestimiento sirvió para que el conductor del Chevrolet Corsa, el compañero Christian Romero, fuera golpeado, esposado, detenido e imputado por el fiscal Diego Molina Pico. La masificación del video logró, esta semana, desenmascarar la pobre capacidad actoral del oficial de Gendarmería, jefe del Destacamento 1 de Gendarmería, con sede en Campo de Mayo, a cargo del operativo en Lear desde el mes de mayo.

Si bien este segundo comandante (equivalente al grado de capitán en el Ejército) estaba a cargo del operativo, no era fácil determinar si esa maniobra la había decidido por cuenta propia o se trataba de una orden superior. El viernes 5, la duda la develó el mismísimo secretario de Seguridad Sergio Berni: el gendarme López Torales cumplió con su deber. Obedeció instrucciones. Fue un acto de obediencia debida.

Así lo dejó bien claro el coronel Berni: “Este hombre ha actuado con total conciencia de saber que estaba actuando de manera correcta. No tengo nada para recriminarle”, y agregó: “Sería una posición muy fácil de mi parte desentenderme y sancionar a una persona que trabaja todos los días con responsabilidad para defender la vida de los ciudadanos. Sería de un político común que le eche la culpa a Torales y me lave las manos. He analizado con la justicia lo que ha pasado y sabemos que López Torales actuó cumpliendo las leyes viales”.

Al mismo tiempo, se constató que el hombre canoso, de civil, que aparecía entre los manifestantes en otro pasaje del video, era el coronel retirado Roberto Galeano, de la promoción 111 del Ejército, de la que provienen la mayoría de los generales que acompañan hoy al jefe de Estado Mayor del Ejército César Milani, contratado por el secretario de Seguridad como “coordinador de las fuerzas federales”. Galeano, del arma de Caballería, revistó como comando y en inteligencia. El “Negro” Galeano y el doctor Berni se conocen desde hace por lo menos 15 años, ya que compartieron destinos en Santa Cruz, cuando eran respectivamente mayor y capitán. El vínculo entre ellos hizo que Berni fuera padrino de un hijo de Galeano.
La identificación del infiltrado forzó –como en el caso Balbuena- su inmediato despido, justificado por el ministerio en que “su comportamiento en un operativo de control de cortes de rutas fue incompatible con los principios de profesionalidad necesarios para la supervisión del desempeño de los efectivos policiales”.

Agentes provocadores e infiltrados, mecanismos típicos para reprimir trabajadores.

Primera Carpa Antirrepresiva Provincial en Córdoba.

Durante cuatro días, se instaló en pleno centro de la ciudad de Córdoba la primera Carpa Antirrepresiva Provincial (CAP), promovida por la Coordinadora Antirrepresiva de Córdoba (CADDHH), integrante del Encuentro Nacional Antirrepresivo (ENA). La iniciativa, que tuvo gran repercusión, tuvo por objeto visibilizar la represión en todas sus vertientes, a través de actividades como radios abiertas, paneles, charlas y exposiciones que concitaron el interés y la concurrencia de militantes de todas las organizaciones independientes de los gobiernos, de los familiares y las víctimas de la represión estatal y de la ciudadanía en general, que acercó su solidaridad a la Plaza de la Intendencia.

Pero, cuentan los compañeros de la CADDHH, “…no fueron los únicos interesados. Durante los cuatro días que duró la instalación (del miércoles 27 al sábado 30 de agosto) la carpa fue invadida por una lista indefinida de infiltrados, agentes de inteligencia, y demás episodios confusos.”.

Así como el público circuló por la carpa y llenó las actividades, hubo cantidad de gendarmes, militares, policías de civil y topos, que actuaron de manera organizada y con tácticas bien definidas.

Los compañeros relatan algunos de los episodios más evidentes: “El primer día se detectó un auto tipo Chevrolet Corsa con patente DTR 266. El vehículo pertenece a un agente del Ejército Argentino, que según su Curriculum Vitae cuenta con la siguiente experiencia: “soldado, comunicante, paracaidista, especialidad en comunicaciones, experiencia en seguridad, conocimientos en armas de fuego”. El auto se instaló los tres primeros días, en distintos horarios, permanecía desocupado y desaparecía de repente.”.

El tercer día se produjo el incidente más grave de la carpa, íntimamente asociado a la presencia de este auto: “Todo empezó cuando un grupo lo rodeó para identificar a su dueño. En ese momento alguien subió a una camioneta que estaba estacionada al frente del Corsa y salió a toda marcha. Inmediatamente después llegó una motocicleta cuyo conductor sacó una radio y empezó a utilizarla. Dado el movimiento, el grupo se apartó del lugar, pero en fracciones de segundos llegaron tres móviles policiales a buscar a dos compañeros, con sus nombres y características físicas. Al mismo tiempo que llegó la motocicleta, una mujer de corta edad irrumpió en la escena (más adelante llamada “La Mandada”). Cuando los policías intentaron detener a uno de los compañeros la mujer de corta edad quiso pegarle una patada a un uniformado, pero el grupo de la carpa logró evitar la situación. La policía intentó de varias maneras detener a los compañeros acusándolos de atentar contra el vehículo y la gente evitó las detenciones y echó al pelotón represivo.”.

A lo largo de los cuatro días de permanencia de la Carpa, los compañeros identificaron a otros infiltrados, a los que apodaron “el Uruguayo”, “la Mandada”, “el Grabador Humano” y “las Falsas Víctimas”.

En un comunicado, la Coordinadora Antirrepresiva de Córdoba señala: “La información aquí vertida no es reveladora para nada. El Proyecto X, el accionar de la SIDE, o el caso Balbuena (Policía Federal), demuestran con contundencia la definición de los gobiernos en materia de inteligencia e infiltraciones. Los gobiernos represores necesitan de un aceitado mecanismo de recopilación de datos para frenar la protesta social y la organización del pueblo. Esto pasó en la primera Carpa Antirrepresiva Provincial de Córdoba, al parecer de gran incomodo para el gobierno, que mandó todo el arsenal que pudo para desbaratar la medida. Al mismo tiempo que se transcurrían las actividades en Córdoba, la gendarmería se infiltraba en las filas de los trabajadores de Lear, que mantenían un corte en el puente Pueyrredón (Buenos Aires), como modo de protesta durante el paro inactivo decretado por la GGT y la CTA opositoras. (…) El desafío es multiplicar los cortes, las denuncias y las movilizaciones, al mismo tiempo que se denuncia el accionar del aparato de inteligencia de los poderosos. El desafío es instalar carpas antirrepresivas en todos los puntos del país, que al parecer son como la miel para los servicios y la piedra en el zapato para los gobernantes”.

Felicitamos a los compañeros por la exitosa y contundente actividad, y por los rápidos reflejos para detectar y expulsar a todos los indeseables que el gobierno mandó para intimidarlos. ¡Contra la represión, organización y lucha!.

Próximas actividades.
Jueves 11 de septiembre:
- A las 19:30, en la Villa Rodrigo Bueno, charla en el bachillerato popular. Nos encontramos a las 19:00 en Av. España 1800 (monumento Lola Mora).
- A las 19:00, panel en la Universidad de La Matanza, sobre Luciano Arruga y otros desaparecidos en democracia.
- A las 18:00, en el Espacio Autogestivo de la O’Higgins, en Godoy Cruz, Mendoza, encuentro “Hacia una Coordinadora Antirrepresiva n Mendoza”, convocado por Sociedad de Resistencia Mendoza (en el ENA), con presencia de CORREPI.

Sábado 13 de septiembre, a las 17:00, en la Biblioteca Madero (Constitución 622, San Fernando), charla sobre la causa de los Petroleros de Las Heras. Organiza el Comité de Solidaridad con los Petroleros de Las Heras de zona norte.